A nuestra comunidad danzante

Desde el Plan Nacional de Danza y el Consejo Nacional de Danza, acompañamos y enaltecemos la valentía de quienes trabajan en los oficios del espectáculo, investigadores, bailarines, coreógrafos, y pedagogos de la danza, cuya producción artística inunda las redes de una calidez inusitada que se filtra en los hogares sin distinción alguna, para regalarnos mundos distintos, para sacarnos sonrisas y suspiros, para retarnos, para robarnos el aliento, para maravillarnos y para hacernos sentir que no estamos solos, para hacernos notar, que estamos frente a una oportunidad única de volver nuestra mirada hacia la realidad y transformarla.
Celebramos la tenacidad que requerimos para afrontar este difícil reto del confinamiento, de la fragilidad; celebramos, para acompañarnos en la primera fila de quizás la función más desgarradora y transformista, para sentir que estamos juntos, para encauzar esta energía desbordante y mover con ella cada obstáculo hasta obtener una oportunidad para volvernos a ver. Celebramos también estas ganas que tenemos de bailar incluso en momentos en los que se nos pide desacelerar el ritmo, incluso en momentos donde parece no haber motivos para la celebración. Celebramos porque creemos en la magia que tienen los instantes de esperanza para mover e inspirar al pensamiento y llevarnos a mundos aún sin descubrir.
La danza es una de las pocas disciplinas en donde, de manera más clara, el cuerpo se hace potencia creadora y expresiva, es uno de esos lugares, en donde el oficiante es al mismo tiempo sujeto y objeto del proceso creativo. El bailarín como el actor, están siempre cuestionando, recreando la realidad, en ocasiones poniendo luz sobre aquello que permanece oculto o marginado.
Así que, desde este lugar, en el que todos los mundos son posibles, los invitamos a unirse a un movimiento que no tenga igual; un movimiento en el que podamos deshacer y rehacer la zozobra, llevarla a sus límites y convertirla en potencia para la afirmación, para la solidaridad y la imaginación. Los invitamos a sumergirse en ritmos que nos transportan hasta el misticismo de la resistencia africana, transgresora de toda barrera espacial y temporal, y nos traen de vuelta, volviéndonos instrumento de la energía que penetra el cuerpo y lo sacude, que convoca lo tradicional y contemporáneo a partir de movimiento, tejiendo nuevas manifestaciones que construyen la identidad desde lo diverso, desde lo particular, desde el sentir de los jóvenes y nuestros ancestros. Los invitamos a hacer posible el contagio del que es capaz el arte, para construir, con el son y el júbilo caribeño, un espacio en el que todos los mundos no sólo son posibles sino que confluyen; en el que el espíritu de la danza nos lleve al goce de cada ritmo y cada paso que fecundan todos los rincones del país.
Unidos entonces, en ese movimiento viral y plural, podremos volvernos a encontrar, reconocernos en cada una de nuestras formas, compartiendonos lo que nos impulsa a bailar y hablándonos en todos los lenguajes del cuerpo a los que podamos llegar. Encontrados allí, en el espacio amplio que nos suscita la imaginación, podremos regalarnos otras excusas para el movimiento, otros ritmos inspiradores y contagiosos, otras palabras de aliento y hermandad. Seremos capaces, juntos, de encontrar en esta coyuntura, oportunidad para solidaridades distintas, para valorar la potencia creativa que ha emergido, con igual o mayor vigor que antes, a pesar del infortunio que hoy nos sofoca.
Desde el Plan Nacional de Danza, en reconocimiento del difícil momento por el que atraviesa el sector, extendemos una invitación fraterna para fortalecer nuestros lazos, para reconocer en la danza una oportunidad para la comunión y la articulación, como un lugar en el que la diversidad se vuelve comunidad y en el que las identidades pintan de todos los colores nuestros cuerpos. Una oportunidad que nos regala la libertad de componer lenguajes propios para luego sumarlos al tejido más diverso y valioso. Extendemos entonces una invitación para aunar nuestras voces y sentires, escuchándonos y apoyándonos en una danza de reconciliación, de hermandad y de solidaridad sin fin. Una danza de tod@s y para tod@s.

Consejo Nacional de Danza

Grupo Danza - Ministerio de Cultura
| 2020


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